sábado, 24 de enero de 2015

SAN IDELFONSO ARZOBISPO



San Ildefonso ha sido considerado como una de las glorias de la Iglesia Española. Sobrino de San Eugenio y discípulo de San Isidro, fue escogido por el pueblo para ser arzobispo de Toledo, que era en ese tiempo la capital de España.

Escribió un famoso libro acerca de la Virginidad de María, y por su gran devoción a la Madre de Dios fue llamado "El Capellán de la Virgen".

Se cuenta que Nuestra Señora se le apareció para felicitarlo y darle las gracias por haber hablado tan fervorosamente acerca de Ella y que le regaló un ornamento de celebrar la Santa Misa.

En los cuadros antiguos se pinta a San Ildefonso, recibiendo el ornamento de manos de la Santísima Virgen.


San Ildefonso ha sido llamado "Doctor de la Virginidad de María".

MARÍA, REINA DE LA PAZ



El 24 de junio de 1981 la Santísima Virgen se apareció a seis jóvenes en el pueblo de Medjugorje, Yugoslavia.

Al principio la Virgen dijo: “YO SOY LA REINA DE LA PAZ” y el primer mensaje que dio al mundo fue el de la PAZ: “El mundo con estas tensiones va por el camino de la perdición. El mundo si quiere ser salvado debe encontrar la Paz, pero no encontrará la Paz si no encuentra a Dios. Aquellos que encuentran a Dios, experimentan el gozo del corazón del cual proviene la Paz”. Más tarde, con lágrimas en los ojos, dijo: “Paz, Paz, Paz, reconciliaos con Dios y entre vosotros” y también “Convertíos, es la palabra urgente que digo al mundo”.

He aquí un resumen de los mensajes que la REINA DE LA PAZ ha dado al mundo:

“Queridos hijos: Hoy os invito a orar por la PAZ. En este tiempo la PAZ está siendo amenazada de un modo especial. Os pido que renovéis el ayuno y la oración en vuestras familias, como al principio de Mi Venida. Hijos míos, deseo que comprendáis la importancia de Mi Venida y la seriedad de la situación y que mucho de lo que sucederá depende de vuestras oraciones. Vosotros oráis poco”

“Amados hijos, vosotros sois importantes. Os necesito. Ayudadme con vuestra oración y ayuno para que Yo pueda realizar todo lo que deseo a través de los Secretos que comencé en Fátima. Procurad de manera muy sencilla el TRIUNFO DE MI INMACULADO CORAZÓN en un mundo de pecado”

“Ahora más que nunca Satanás es fuerte y desea destruir los Planes de Paz y de Felicidad y desea destruir no sólo vuestra vida humana sino la Naturaleza y el Planeta en el cual vivís. Quiere pervertir al mayor número posible de personas y encaminarlas al pecado y a la muerte. Yo estoy con vosotros, y agradezco a Dios cada uno de los momentos que paso con vosotros. He venido aquí para ayudaros a vivir la BUENA NUEVA y guiaros al Cielo. Deseo salvar a todas las almas y llevarlas a Dios”.

“No deseo que habléis de oración, sino que oréis. Dios me ha enviado a vosotros para ayudaros. Si queréis, aferraos al ROSARIO. Sólo el ROSARIO puede hacer milagros en el mundo y en vuestra vida. No deseo que vuestra vida transcurra sólo en palabras sino que glorifiquéis a Dios con vuestras obras hechas con Amor”.

“Queridos hijos, orad y haced sacrificios por MIS INTENCIONES, para que Yo pueda presentar vuestras ofrendas a Dios por aquellas necesidades que son más apremiantes. Amados hijos, poned a un lado vuestros propios deseos y orad por lo que Dios quiere y no por lo que vosotros deseáis”.

“Queridos hijos: orad, orad, orad”. “Gracias por haber respondido a MI LLAMADA”.

La Santísima Virgen nos suplica también que “oremos especialmente por LOS NO CREYENTES y por LOS QUE NO VIVEN SU FE, pues no saben lo que les espera”  

PAZ

A partir del tercer día la Virgen comunicó el primero y fundamental mensaje, diciendo: “Paz, paz, paz –y sólo paz–, reconcíliense entre ustedes. Si el mundo quiere ser salvado, tiene que buscar el camino de la paz”. La conversión, la oración y el ayuno nos llevan a la paz. El mundo encontrará la paz solamente si vuelve a Dios.

Primero hay que buscar la paz en el alma, para poder luego comunicarla a los demás. “Pongan la paz de Dios en su corazón, vívanla ustedes primero y luego difúndanla”, ha dicho la Virgen. También ha manifestado: “Ustedes se han alejado de Dios y han perdido la paz, por eso no saben amar y se odian. Si siguen así, se autodestruyen. Yo soy la Reina de la Paz, si me escuchan a mí obtendrán la paz y se salvarán. A Medjugorje he venido a traer la palabra paz y quiero que el Papa la lleve a todo el mundo. Queridos hijos, la paz no es posible sin la oración. La paz espiritual no se alcanza con métodos humanos; ninguna técnica nos da la paz, ninguna forma de concentración, sino sólo Jesucristo cuando nos encontramos con Él”. 

FE

Nadie mejor que la Virgen conoce el valor de la fe y su necesidad para el hombre de hoy. Por ello, con frecuencia, la Virgen Santísima la recomienda a los videntes y los compromete a transmitirla a los demás. La indica como condición esencial para el cumplimiento de cualquier oración, deseo o súplica. La Virgen ha dicho:

Jueves 1 de OCTUBRE de 1981.  A la pregunta si todas las religiones son buenas:

"Los miembros de todas las creencias son iguales ante Dios. Dios gobierna sobre toda creencia como un soberano en su reinado. En el mundo todas las religiones no son las mismas porque todos los hombres no han cumplido con los mandamientos de Dios. Los menosprecian y los rechazan".

¿Son todas las iglesias iguales?

"En algunas la fuerza de la oración a Dios es mayor, en otras es más pequeña. Eso depende de los sacerdotes al motivar a otros a la oración. También depende del poder que ellos tienen".

CONVERSIÓN

Lo que la Virgen espera de nosotros, el cambio de vida, implica un cambio de actitudes, de mente, de corazón, de sentimientos... Existe una conversión radical, indispensable para la salvación de quienes viven de espaldas a Dios. Pero también quienes viven habitualmente en gracia de Dios necesitan convertirse de sus pequeñas desviaciones cotidianas, endurecimientos del corazón... La Virgen nos invita a todos a la conversión, al cambio de vida. A apartar de nosotros todo aquello que nos separe de Dios.

La Virgen recomienda y enfatiza: “Purifiquen sus corazones, entren en sí mismos, confiesen sus pecados y cambien de vida. Muchos cristianos figuran sólo en el archivo parroquial, sin acordarse de su cristianismo. Otros van a la iglesia pero sin tener verdadera fe. Los cristianos deben ser para los demás un signo viviente que los ayude a convertirse y a salvarse. Todos deben convertirse”.

La Virgen nos da los medios para hacer posible la conversión:“La oración, el rosario, leer la Biblia, participar en la Misa, ayunar una vez por semana”. La Virgen ha dicho: “Cambien antes de que sea tarde”. Todos juntos podemos ganar esta batalla espiritual. La fuerza está en la oración. Vivir el mensaje de la Virgen significa acoger lo que Dios nos ofrece y rechazar lo que el mal nos ofrece.

María, Madre de Dios, Reina de la Paz, nos está diciendo que nos convirtamos. Convertirse quiere decir, volverse a Dios. Uno de los videntes dijo que todo lo que ella estaba diciendo estaba en los Evangelios. Dijo nuestra Señora: “Bien lo sé, pero tú no estás obrando de acuerdo”.

El Evangelio nos enseña a no preocuparnos por el vestido ni la comida: “Busquen ante todo el Reino de Dios y lo demás se les dará por añadidura.”. El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido. María nos pide ayunar a pan y agua y emplear varias horas en la oración, cada día, porque sólo esto puede llevar a un cambio radical en el que consiste la conversión. Esto traerá la paz que sobrepasa toda medida, una paz que el mundo no puede dar y que es el don del Príncipe de la Paz: Jesucristo. 

AYUNO

Con el ayuno el hombre revisa, confirma y asegura el dominio sobre sí mismo. Solamente el hombre que sabe dominarse podrá ser libre y será capaz de entregarse a Dios y al prójimo como la fe lo quiere. La Virgen no pide que pasemos hambre, sino que llevemos una vida de pobres. Corazón de pobres abiertos al Señor. Si somos ricos decimos: “No tengo necesidad de nadie”. En cambio, el pobre dice: “Tengo necesidad de ti, Señor”.

La Santísima Virgen ha dicho: “El mejor ayuno es el de pan y agua, si es posible los viernes. Solamente los enfermos están dispensados del ayuno. La paz, la curación de los enfermos, cualquier gracia para el cuerpo y el alma, son inasequibles sin oración y ayuno. El ayuno puede alejar las guerras. Oren y ayunen. No tengo más que decirles, porque con la oración y el ayuno ustedes lo pueden conseguir todo”.

El ayuno y la oración son los medios para guiarnos en la búsqueda de la paz. El ayuno es la oración del cuerpo entero; es oración a través del cuerpo. El ayuno nos demuestra que nuestro cuerpo debe participar en nuestra oración, y que nuestra oración debe hacerse en el sentido más completo de la palabra. 

PRINCIPALES MENSAJES DE LA REINA DE LA PAZ

PAZ

- Paz en el corazón: “Reconciliaos con Dios”
- Paz en el mundo: “Haced la Paz unos con otros. Amaos como hermanos”

CONVERSIÓN RADICAL Y PROFUNDA

- “Dios os ama inmensamente. Amadle vosotros con todo vuestro corazón”

FE

- “Creed. Vivid vuestra Fe completamente”

ORACIÓN CON TODO EL CORAZÓN

- “Rezad cada día el Santo ROSARIO, completo, y meditadlo” (las tres Partes)
- “Leed y meditad diariamente las SAGRADAS ESCRITURAS, y después hacedlas vida en vosotros”.
- ORACIÓN PROFUNDA: “Estad en Silencio y con Amor delante de JESÚS”

VIDA SACRAMENTAL

- EUCARISTÍA: “La Santa Misa debe ser el centro de vuestra vida: vividla”.
“Nunca podréis comprender toda Su Grandeza”
“Preparad vuestro corazón para asistir a la Santa Misa. Id al Templo antes de que comience la Eucaristía y quedaos, después, para dar gracias”

- SACRAMENTO DE LA PENITENCIA (CONFESIÓN):
“Recibidlo con frecuencia. Por lo menos una vez al mes y siempre que lo necesitéis”
“No os conforméis con confesar vuestros pecados. Debéis esforzaros en cambiar de vida”
“Naciones enteras de Occidente se curarían si la gente se confesara a menudo”

AYUNO–PENITENCIA

- AYUNO: “Pan y agua los viernes” mejor también los miércoles
- PENITENCIA:
“Haced sacrificios y mortificaciones por Amor a Dios y por la Conversión del mundo”
“Renunciad a cosas superfluas o perjudiciales” (Televisión...)
“Renunciad, sobre todo, al pecado”

ABANDONO TOTAL EN DIOS

- “Confiad plenamente en Su AMOR y en Su PROVIDENCIA”
- “Llevad una vida sencilla, austera”
- “Dios os ama y está siempre a vuestro lado, especialmente cuando tenéis dificultades o sufrimientos”

CONSAGRACIÓN A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y DE MARÍA

- “No recitéis únicamente una oración, sino esforzaos en vivir fieles a esta consagración en cada momento de vuestra vida”


jueves, 22 de enero de 2015

FORTUNATO MAYCOTTE



General Fortunato Maycotte Camero fue un militar mexicano que participó en la Revolución mexicana.

Fortunato nació en Progreso, Coahuila, el 26 de octubre de 1891, y bautizado siete meses después, siendo hijo de don Apuleyo Maycotte y de Juana Camero. Se afilió al maderismo en 1910, no destacando en la lucha maderista y retirándose con sus tropas a la caída de Porfirio Díaz.

En 1913 se sumó a las filas constitucionalistas, alcanzando el grado de General de División por riguroso escalafón.

Estuvo representado en la Convención de Aguascalientes en Octubre de 1914 por Juan Hernández.

Fiel a Venustiano Carranza, se destacó en la lucha contra Pancho Villa en 1915. Del 26 de junio de 1916 al 15 de octubre del mismo año fue Gobernador de Durango. Fue jefe de operaciones en varios combates y estados.

En 1920 se sublevó contra Venustiano Carranza, adhiriéndose en Chilpancingo, Guerrero a su ex jefe Álvaro Obregón, que iba de huida y al Plan de Agua Prieta:

Al ver al Jefe de Operaciones Militares, Fortunato Maycotte —su antiguo lugarteniente en la Batalla de Celaya—, Obregón se cuadra y dice: "Soy su prisionero", pero Maycotte le responde: "No: usted es mi comandante".

En 1923 se sublevó a favor de Adolfo de la Huerta; por lo que murió fusilado después de haber sostenido combate en la Batalla de Palo Blanco el 14 de mayo de 1924.

SAN VICENTE MÁRTIR



San Vicente era un diácono español, y su martirio se hizo tan famoso que San Agustín le dedicó cuatro sermones y dice de él que no hay provincia donde no le celebren su fiesta. Roma levantó tres iglesias en honor de San Vicente y el Papa San León lo estimaba muchísimo. El poeta Prudencio compuso en honor de este mártir un himno muy famoso.

Era diácono o ayudante del obispo de Zaragoza, San Valerio. Diácono es el grado inmediatamente inferior al sacerdocio. Como el obispo tenía dificultades para hablar bien, encargaba a Vicente la predicación de la doctrina cristiana, lo cual hacía con gran entusiasmo y consiguiendo grandes éxitos por su elocuencia y su santidad.

El emperador Diocleciano decretó la persecución contra los cristianos, y el gobernador Daciano hizo poner presos al obispo Valerio y a su secretario Vicente y fueron llevados prisioneros a Valencia. No se atrevieron a juzgarlos en Zaragoza porque allí la gente los quería mucho.

En la cárcel les hicieron sufrir mucha hambre y espantosas torturas para ver si renegaban de la religión. Pero cuando fueron llevados ante el tribunal, Vicente habló con tan grande entusiasmo en favor de Jesucristo, que el gobernador regañó a los carceleros por no haberlo debilitado más con más atroces sufrimientos. Les ofrecieron muchos regalos y premios si dejaban la religión de Cristo y se pasaban a la religión pagana. El obispo encargó a Vicente para que hablara en nombre de los dos, y éste dijo: "Estamos dispuestos a padecer todos los sufrimientos posibles con tal de permanecer fieles a la religión de Nuestro Señor Jesucristo". Entonces el perseguidor Daciano desterró al obispo y se dedicó a hacer sufrir a Vicente las más espantosas torturas para tratar de hacerlo abandonar su santa religión.

El primer martirio fue un tormento llamado "el potro", que consistía en amarrarles cables a los pies y a las manos y tirar en cuatro direcciones distintas al mismo tiempo. Este tormento hacía que se desanimaran todos los que no fueran muy valientes. Pero Vicente, fiel a su nombre, que también significa "valeroso", aguantó este terrible suplicio rezando y sin dejar de proclamar su amor a Jesucristo.

El segundo tormento fue apalearlo. El cuerpo de Vicente quedó masacrado y envuelto en sangre. Pero siguió declarando que no admitía más dioses que el Dios verdadero, ni más religión sino la de Cristo. El mismo jefe de los verdugos se quedó admirado ante el valor increíble de este mártir.

Entonces el gobernador le pidió que ahora sí le dijera dónde estaban las Sagradas Escrituras de los cristianos para quemarlas. Vicente dijo que prefería morir antes que decirle este secreto.

Y vino el tercer tormento: la parrilla al rojo vivo. Lo extendieron sobre una parrilla calientísima erizada de picos al rojo vivo. Los verdugos echaban sal a sus heridas y esto le hacía sufrir mucho más. Y en todo este feroz tormento, Vicente no hacía sino alabar y bendecir a Dios.

San Agustín dice: "El que sufría era Vicente, pero el que le daba tan grande valor era Dios. Su carne al quemarse le hacía llorar y su espíritu al sentir que sufría por Dios, le hacía cantar"

Si no hubiera sido porque Nuestro Señor le concedió un valor extraordinario, Vicente no habría sido capaz de aguantar tantos tormentos. Pero Dios cuando manda una pena, concede también el valor para sobrellevarla.

El tirano mandó que lo llevaran a un oscuro calabozo cuyo piso estaba lleno de vidrios cortantes y que lo dejaran amarrado y de pie hasta el día siguiente para seguirlo atormentando para ver si abandonaba la religión de Cristo.

El poeta Prudencio dice: "El calabozo era un lugar más negro que las mismas tinieblas; un covacho que formaban las estrechas piedras de una bóveda inmunda; era una noche eterna donde nunca penetraba la luz".

Interviene Dios. Pero a medianoche el calabozo se llenó de luz. A Vicente se le soltaron las cadenas. El piso se cubrió de flores. Se oyeron músicas celestiales. Y una voz le dijo: "Ven valeroso mártir a unirte en el cielo con el grupo de los que aman a Nuestro Señor". Al oír este hermoso mensaje, San Vicente se murió de emoción. El carcelero se convirtió al cristianismo, y el perseguidor lloró de rabia al día siguiente al sentirse vencido por este valeroso diácono.

miércoles, 21 de enero de 2015

MANUEL CHAO



General Manuel Chao fue un militar mexicano que participó en la Revolución mexicana.
Nació en Tuxpan, Veracruz el 26 de septiembre de 1883, sus padres fueron don Ángel Chao y doña Ramona Rovira.
Se unió en las labores del campo hasta 1900. Se graduó en la Escuela Normal de Jalapa, fundada por Enrique C. Rébsamen.
A principios de siglo se trasladó a Durango a ejercer su profesión y llegó a ser director de la escuela “Nombre de Dios”.

En 1910 se adhirió al movimiento maderista en la población de Baqueteras. Llegó a Teniente Coronel y más tarde se unió al constitucionalismo.

Militó en la División del Norte que comandaba el General Pancho Villa; como jefe de artillería participó en las acciones de Santa Bárbara, Ciudad Camargo e Hidalgo del Parral.

Desde principios de 1914 al 13 de marzo de ese año fue gobernador del estado de Chihuahua, puesto del que intentó deponerlo, y hasta fusilarlo, Francisco Villa, siendo sostenido y defendido por Venustiano Carranza, Chao en cambio, siguió fiel a Villa, a pesar de que lo quiso fusilar.

En junio de 1914 iba a tomar el el mando de la escolta de Venustiano Carranza, pero ante la decisión de los villistas de tomar Zacatecas se incorporó a la división del norte y participó en dichos combates; sobresalió su actuación en la acción del cerro de “La Sierpe”.

Chao intervino a favor de Álvaro Obregón cuando Pancho Villa ordenó su fusilamiento en Chihuahua, en septiembre del año señalado.

Asistió a la Convención de Aguascalientes de octubre de 1914 y fue miembro de su comisión de gobernación a finales de ese año fue substituido por Fidel Ávila como gobernador de Chihuahua.

Fue gobernador del Distrito Federal durante la presidencia de Eulalio Gutiérrez Ortiz, y entregó el cargo en enero de 1915 a Vito Alessio Robles.

Ascendido a divisionario, Pancho Villa, lo designó, junto con Felipe Ángeles, delegado de la Conferencia Internacional para la organización de un gobierno que unificara las diversas facciones revolucionarias. Combatió al General Manuel C. Lárraga en Tamaulipas.